S.O.S

Por: Gloría Arias Nieto –

En los escritorios de antes había unos objetos pesados, que aplastaban las notas y los pedacitos de memoria que alguien escribía. Se llamaban pisapapeles y de niña pensaba qué pasaría con las palabras que se quedaban atrapadas bajo ese utensilio desalmado.

Esta moda actual y detestable de hostigar a la gente, me produce una sensación parecida: de papel pisado y mensajes asfixiados, y peor, porque no somos post-it ni somos desechables.

¿A qué horas se regularizaron el espionaje, las amenazas y la instrucción de sofocar a punta de autoritarismo? Moda infame y cobarde ésta que pone en peligro la vida de las personas, el Estado de Derecho y la democracia misma.

¿Cómo se le ocurre al consejero presidencial Luigi Echeverri, decirle al diario El País de España qué debe y qué no debe publicar? ¿Quién le dio al exgerente de la campaña de Duque, licencia para ser falaz y denigrar contra el senador que nos demostró que en Colombia no hay intocables? ¿Por qué tiene el innombrable, patente de injurioso, para vociferar mentiras contra el Senador Iván Cepeda y las Cortes? El delirio es tal, que no se miden.

Cada vez aumentan las amenazas contra Iván. Amenazas graves contra su vida y su entorno más cercano. Amenazas que demuestran la capacidad de rabia y cobardía de sus contradictores, y la ausencia de argumentos válidos en las barras bravas del Centro Democrático.

Es tan trascendental lo que está haciendo Iván, tan evidente su fortaleza humana y cuanto ha hecho por lograr un país en paz que, este gobierno de pisapalabras e inepto frente a los pisavidas, tiene miedo, porque no es un gobierno hecho a prueba de verdades.

A la actual Casa de Nariño le asustan la paz y sus quijotes. Le encanta la mano dura de los bravucones, y le rompe el libreto, la voz serena de los valientes.

Articulado publicado en El Espectador.